
LUCAS 18: 11-14
“El fariseo puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: “Dios te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aún como este publicano; ayuno dos veces a la semana, diezmo de todo lo que gano. Pero el publicano, estando lejos, no quería ni aún alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “Dios sé propicio a mi, pecador”.
El fariseo escondía su orgullo bajo su manto de piedad (posiblemente no estaba mintiendo), pero si querría evitar la culpa (de su conciencia) y la condena.
Dice: “Dios
"Nada hagáis por contienda o por vanagloria antes bien con humildad estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo no
mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros\"
(Filipenses 2:3-4)
Cuando se trata de ser humildes, muchos cristianos creemos que ¡ somos los mejores ¡
Pero la humildad y el orgullo actúan de manera similar.
Ambos muestran las mismas partes.
Ambos están llenos de disfraces.
Ambos tratan de no ser descubiertos.
Pero hay una diferencia entre ellos: ¡ sus motivos ¡
El orgullo se esconde para evitar la
Siento que tengo ganas de volar al firmamento
Gritarle al mundo entero lo que estoy sintiendo
Que ya encontré mi nuevo dulce amor
Jesús es mi felicidad,
Y aunque el murió en aquella cruz
Volvió a vivir y asà sabrán
Que ahora yo, tengo un nuevo amor
Jamás imagine poder hallar
A quien le dio a mi vida,
una razón para amar
Jesús mi amor y mas que amor,
siempre será
Yo tengo un nuevo amor
El corazón me late sin parar
Hay uno que me ha dicho,
te amo de verdad
Jesús mi amor y mas que amor mi



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